lunes, 27 de julio de 2009

Vieja Historia, Decibelios, 17 julio 09


Barrio Cordón, Montevideo, 24.30. Un barrio desierto de galpones y casas, filigrana colonial desmenuzada alterna con ladrillo moderno. El gris clásico del invierno montevideano se traspone a una noche de neblina, halos de faroles. Nos mareamos un poco en el camino- yo me acordaba más o menos en qué dirección andar, pero todas las calles se parecían, y las dos muchachas a las que pedimos indicaciones (por separado) nos dieron informaciones contradictorias. Finalmente encontramos el boliche, una cueva de sótano marcada por un letrero incandescente de Heineken.

La gurisada se amontonaba alrededor de la puerta para fumar, y el bar para conseguir sus entradas y tragos. A las 24.30 la segunda banda telonera tocaba en el espacio oscuro abajo frente a un público escaso. El cantante de Dinamita ahora tiene el honor de ser la primera persona que he visto en Uruguay que luce un peinado exagerado de roquero ochentoso y hombreras. Las dos coristas jovenes cantaban intensamente en unísono. Lamentablemente la música me resultaba tan poco memorable que se me hace difícil describirla acá. Cuando la banda terminó, el DJ abajo empezó a pasar soul clásico- Aretha, Stevie, etc. Por un tiempo, luces desde cerca del escenario iluminaban el público intermitentemente con tonos saturados de verde, rojo, azul y amarillo, pero en un momento la mayoría de la luz desapareció como indicación que estaba por empezar el espectáculo. El espacio rápidamente se llenó de gente en una oscuridad casi completa.

Vieja Historia subió al escenario con camisas de tela escocesa (véase arriba), y el cantante Martín Cáceres lucía anteojos de armazón grande que, sumados al pelo bien arreglado y la cara recién afeitada, sugerían a Buddy Holly o tal vez un Daniel el Travieso vuelto adulto. La música de Vieja Historia cae en dos categorías: canciones pegadizas de pop/rock que se sentirían en casa en MTV Latino (completas con una actitud segura y algo descarada de performance que también invita referencia a un estilo globalizado de pop/rock), y piezas country de ritmo energético que muchas veces ofrecen armonías de dos o tres voces y solos abluseados del guitarrista bigotudo Federico Graña.

Los temas de rock tienden a incluir melodías arregladas de guitarra principal en vez de solos improvisados. Todas las letras están en español, lo cual resulta en una yuxtaposición algo sorprendente con los ritmos y timbres hillbilly. La energía de la banda es contagiosa para el público (gritos intermitentes de “¡Rocanrol!” irrumpieron los aplausos entre canciones), y su interpretación sólida, ajustadita y profesional. A mitad del repertorio, el cantante Cáceres había perdido o abandonado los anteojos, a al final había renunciado inclusive a la guitarra, liberado para canalizar todos sus recursos a comunicarse con el público desde el rincón delantero del escenario.

Visita el sitio oficial de Vieja Historia.

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