Max Capote: Reseña y Entrevista

Hay un solo músico en Uruguay que puede invitar a músicos de una gama de estilos tan amplia como el rock duro y la cumbia a compartir el escenario con él (y el uno con el otro). El alter ego de Fabián Acosta, Max Capote, se ha convertido en una figura singular en la escena musical de Montevideo desde el 2004, cuando lo que empezó como un proyecto solista de grabación pasó a ser una carrera musical hecha y derecha. El lanzamiento de su segundo disco, Chicle, en la Sala Zitarrosa el 25 de junio ofreció covers retro de rock y bolero, instrumentos vintage (dobro y keytar, específicamente), una sección de vientos formada en salsa, y un mago que hacía de bartender desde una esquina del escenario (para integrantes de la banda solamente). Este mejunje musical y performativo se basa en composiciones pop y las habilidades considerables de la banda que lo acompaña, pero la novedad del show sigue siendo la propia persona lounge de Max Capote, a quien le sale por los poros una encarnación irónica de lo que antiguamente se llamaba “clase”. Debajo de esta superficie está un sonidista sin pretensiones, cuya experiencia grabando tanto el rock como la música tropical le ha dado una base amplia de amigos desde la cual seleccionar una lista aparentemente incongruente de artistas invitados.
“Estoy tan traumado con el tema de las texturas que sólo con escuchar una grabación vieja me cautiva,” dice Acosta. En tanto la estética sonora como la visual, su preocupación es el residuo material de los medios que, con el paso del tiempo, llegan a llamar más la atención que el contenido. “Un cuadro que está en una galería,” propone como ejemplo. “Dentro de 100 años, el paso del tiempo que corroe la materia y el polvo que le cae forman una carga emotiva a ese cuadro. Y esa mugre es lo que me interesa. Esa mugre forma una carga emotiva.” A nivel de la armonía y los arreglos, su interés por la música tropical (insólito hasta el punto de ser casi o tal vez absolutamente único entre músicos del rock under en Uruguay) surgió del respeto que ganó por los músicos del género mientras trabajaba con ellos en su estudio de grabación. Cuando Acosta empezó a grabar cumbia para mantenerse luego de perder su trabajo de sonidista en un canal de televisión, tenía el mismo prejuicio hacia el género que muchos Uruguayos*; sin embargo, después de un tiempo, “Empezé a sentir el sabor,” cuenta.
“El devenir de mi carrera está llena de casualidades,” explica el artista. Max Capote comenzó cuando, para promocionar su negocio incipiente de grabación, Acosta envió un disco de su propia música a una ahora extinta radio FM, una de las primeras en trasmitir música local en Uruguay. Entre una semana empezó a recibir llamadas, y pronto una periodista importante le animaba a formar una banda y tocar en vivo. Durante los próximos años el público local creció y la recepción crítica en Uruguay fue favorable. Sin embargo, Acosta siente que el establishment musical en Montevideo siempre lo considerará como una figura marginal. Por ejemplo, se sorprendió al enterarse que Chicle había recibido 7 nominaciones para los premios Graffiti (una suerte de Grammy uruguayo), pero no le sorprendió para nada que sólo le otorgaran uno (para arte del CD).
Mientras tanto, interesados de alto perfil empezaron a acercarse desde los intersticios del Internet. Más de una vez, Acosta se imaginó (erróneamente) que una solicitud de email era un chiste o un fraude, pero en realidad el espejismo del anonimato digital ayudó a globalizar su notoriedad. La revista español de culto Zona de Obras incluyó a Max Capote en varios compilados CD, e incluso llevaron a Acosta a actuar en España en el 2006. El show de MTV Zona TV, basado en Miami, le contactó por MySpace y pronto viajaron a Uruguay para sacar una nota sobre el artista en 2008. Y Ignacio Portela, director de música de la mega-cadena Europea FNAC, se contactó personalmente con Acosta, mantuvo una correspondencia con él durante un año, y en última instancia aseguró distribución europea para Chicle. “Frente a esa realidad,” dice, “Por qué me voy a preocupar si en Uruguay soy un border? Todo bien.”
El primer disco de Max Capote, “Grandes Éxitos” (2005) fue editado en el sello local Bizarro (y en Argentina en Ultrapop), pero Chicle (2008) se ha editado independientemente (llama al 098-CAPOTE para comprar el tuyo), en Argentina en Barca Discos, y próximamente será disponible en España por el sello alemán Galileo.
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